10 de enero de 2010

Los problemas del "lenguaje género-sensible"

Por primera vez en la historia de nuestro gremio, una mujer ha asumido la Presidencia del Colegio de Abogados de Costa Rica. Se trata de la Dra. Érika Hernández Sandoval. Además, existe la posibilidad de que, en menos de un mes, otra mujer logre obtener la Primera Magistratura del país. La cuestión es, ¿se trata en ambos casos de "una Presidente" o de "una Presidenta"? Muchas personas, con muy buena intención sin duda, dirían que, en estos tiempos de igualdad de derechos de los sexos, lo correcto sería lo segundo. Pero considérese esto que recibí por email (de autor o autora desconocido):
"¿PRESIDENTE o PRESIDENTA?

En español existen los participios activos como derivados de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar, es atacante; el de salir, es saliente; el de cantar, es cantante; el de existir, existente.

¿Cuál es el participio activo del verbo ser? El participio activo del verbo ser, es 'el ente'. ¿Qué es el ente? Quiere decir que tiene... entidad. Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le agrega al final '-nte'. Por lo tanto, a la persona que preside, se le dice presidente, no presidenta, independientemente del sexo que esa persona tenga.

Se dice capilla ardiente, no ardienta; se dice estudiante, no estudianta; se dice paciente, no pacienta; se dice dirigente y no dirigenta.

Nuestros políticos (y muchos periodistas) no sólo hacen un mal uso del lenguaje por motivos ideológicos, sino por ignorancia de la gramática de la lengua española.

Una demostración del pésimo uso del idioma se puede notar en que si aplicamos el confuso principio de género, habría que escribir -junto a la feminizacion de vocablos universales (que esos políticos y periodistas confusos denotan como machismo), entre otros: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el turisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el violinisto, el telefonisto, el gasisto, el trompestisto, el techisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto... etc."
Se aprecia bien cuál es el problema. Por ello, resulta interesante esto otro también, que recibí de una amiga, quien, a su vez, entiendo que lo tomó de un foro público en Internet:
"CÓMO HACER ESTRAGOS EN EL IDIOMA SIN OBTENER NADA A CAMBIO

Martha Virginia Müller Delgado
Noviembre de 2008
San José, Costa Rica

Con el supuesto propósito de eliminar la desigualdad de que la mujer ha sido víctima a lo largo de la historia, algunas personas han estado promoviendo cambios idiomáticos que atentan contra la elegancia, la corrección y la concisión en el uso del lenguaje. En opinión de esas personas, el idioma, tal como está estructurado, fomenta estereotipos sexuales y perpetúa la situación de inferioridad en que se ha mantenido a la mujer desde hace siglos.

Estamos de acuerdo en que, desde tiempos inmemoriales y en todas las sociedades, la mujer ha sido considerada como un objeto o como un ser de segunda categoría. No obstante, opinamos que el idioma no es el causante de tal situación, y que esta no se va a modificar contraviniendo las normas lingüísticas.

También creemos que los cambios implementados en el campo idiomático, tan de moda en nuestro país, lo que demuestran es desconocimiento de las normas básicas del lenguaje:

a) Eliminación del valor genérico del sustantivo
Ejemplos: Los diputados y las diputadas, los niños y las niñas…
La gramática señala que el sustantivo puede tener valor particular o individual y valor genérico.
En el primer caso designa individuos determinados de una especie: El león caminaba sigilosamente entre los árboles. La leona tuvo tres crías.
En el segundo se refiere a todos los individuos de una especie en general: El león tiene pocos enemigos naturales. En este caso sería innecesario decir 'el león y la leona' o 'los leones y las leonas'.

A pesar de que la norma gramatical es muy clara al respecto, algunas personas han pretendido combatir las injusticias contra la mujer exigiendo que a todos los nombres masculinos se les agregue la forma femenina. Pero, obviamente, tal duplicación y machaconería no ayuda en nada a la solución de los problemas de las mujeres.

b) Uso de dos artículos con un solo sustantivo
Ejemplos: Los (las) estudiantes… Los y las costarricenses…
Quiérase o no, estimados lectores, existe otra norma en nuestra lengua (y todos los idiomas tienen las suyas) según la cual el artículo debe acompañar siempre al sustantivo.
¿Qué hace un artículo aislado o entre paréntesis dentro de la frase?
c) Uso de un sufijo para representar el género femenino
Ejemplo: Todos(-as) los(-as) empleados(-as)...
Quienes así se expresan nuevamente olvidan del valor genérico del sustantivo, pues, al escribir 'los empleados', se está aludiendo a todos ellos, varones y mujeres.
Flaco favor se le hace a la mujer cuando su presencia en el idioma se reduce a un simple sufijo, despegado de la raíz de la palabra…

e) Creación forzada de sustantivos femeninos
Ejemplos: miembra, testiga, objeta
Se sabe que los sustantivos que representan objetos inanimados (no personas ni animales) tienen un género gramatical totalmente arbitrario: muro, césped y automóvil, por ejemplo, son sustantivos masculinos, así como pared, silla y cama son femeninos, aunque no tengan ningún signo externo que señale la diferencia entre ellos.

Entre los nombres que designan personas, hay algunos que tienen un solo género, como criatura, persona y víctima, los cuales son femeninos, pero designan tanto a personas de sexo femenino como de sexo masculino. (Obsérvese que no existen las formas 'criaturo' ni 'víctimo' para referirse a los varones.) En el mismo caso se encuentran los sustantivos masculinos miembro, personaje y objeto.

También hay sustantivos de género común. Estos difieren únicamente en el determinante que los acompaña: el pianista-la pianista, un cantante-una cantante, ese piloto-esa piloto, aquel testigo-aquella testigo el cónsul-la cónsul, un buen líder-una buena líder.

Asimismo, existen sustantivos que tienen una forma para el masculino y otra para el femenino: padre-madre, padrino-madrina, caballero-dama.

Pues bien, algunas personas se han tomado la libertad de inventar sustantivos femeninos, que se correspondan con sustantivos masculinos ya existentes. Pretenden que en la lengua todos los sustantivos formen pareja y llegan a proferir expresiones como la siguiente: Las mujeres somos 'objetas' de discriminación.

Después de tantos años en que se han estado promoviendo esas modificaciones absurdas en nuestro idioma, cabe plantearse las siguientes preguntas: ¿En qué nos hemos beneficiado las mujeres con esos cambios? ¿Ha disminuido con ellos la desigualdad entre los sexos? ¿Se han reconocido y respetado en la sociedad los derechos de la mujer? ¿Han terminado —o disminuido al menos— los asesinatos y mutilaciones de mujeres por parte de de sus esposos, novios o compañeros de vida?

La respuesta a esas preguntas es un rotundo NO. La situación de la mujer, en muchos casos, sigue igual o peor que antes, debido a que no se han implementado los cambios donde verdaderamente corresponde, y a que se le ha atribuido al lenguaje un poder casi mágico del que carece.

Si a una sociedad le interesa terminar con la discriminación social contra la mujer, debe luchar con los instrumentos políticos y sociales adecuados y no por medio del lenguaje. Mucho menos en detrimento de este.

La lengua refleja la realidad y la mentalidad de cada grupo social. Modificándola antojadizamente no se cambian ni la mentalidad ni la realidad de sus miembros. Sucede todo lo contrario: cuando la mentalidad, la visión de mundo y la realidad de un pueblo empiezan a cambiar, automáticamente cambia también su lenguaje.

Ejemplo de ello son los nombres de profesiones y de cargos de importancia. Gracias a que en las últimas décadas la mujer ha tenido acceso a las universidades y ha empezado a ocupar cargos de importancia, en la lengua han ido apareciendo las formas femeninas correspondientes: médica, ingeniera, arquitecta, bombera, abogada y notaria, entre las profesiones; diputada, presidenta, gerenta, ministra, jueza y magistrada, entre los cargos de importancia.

Los atentados contra la hermosa lengua de Cervantes —nuestra lengua materna— solo han servido para que los políticos de turno y los curas en sus homilías hagan creer a quienes los escuchan que son muy democráticos e igualitarios. Pero lo que esos señores deberían hacer es tomar medidas eficaces que ayuden realmente a desterrar la desigualdad social y sexual en la población. Decir 'los niños las niñas' en las campañas políticas y en el púlpito es mucho más fácil que educar a los niños para que traten con respeto a las niñas y les reconozcan sus derechos.

A las personas que promueven esos cambios idiomáticos absurdos, innecesarios e ineficaces les sugerimos que se preocupen por problemas verdaderamente importantes para la mujer, tanto en nuestro país como fuera de él: la violación de niñas casi bebés por sus propios papás, tíos y abuelos; el maltrato, la humillación y el asesinato de mujeres por quienes se creen sus dueños; la ablación del clítoris en niñas y adolescentes, perpetrada por hombres de su misma familia; la lapidación de mujeres llevada a cabo por varones de su propia comunidad; la obligación de vestir denigrantes burkas… También las instamos, con vehemencia, a que no solo se preocupen sino que también se ocupen de los problemas de la mujer como realmente corresponde."
Nota posterior: Hoy (20/1/2010) me enviaron una presentación de diapositivas con argumentos similares a los de más arriba. Transcribo su texto:
La "Nueva gramática de la lengua española" es la primera gramática académica desde 1931 y ofrece el resultado de once años de trabajo de las veintidós Academias de la Lengua Española, que aquí fijan la norma lingüística para todos los hispanohablantes. El objetivo de las Academias es conseguir que la nueva gramática, en sus diferentes versiones, llegue a todos los hispanohablantes: a los usuarios y a los especialistas e investigadores; a los que tienen el español como primera o segunda lengua, y a los profesores de español en los diversos niveles académicos.

EL GÉNERO: EJEMPLOS DE USO
  • Miembro: se admiten las alternancias “Ella es el miembro (o la miembro) más notable del equipo”. Pero “miembra” no se recomienda.
  • Género no es igual que sexo: El género es una propiedad de los nombres y de los pronombres que tiene carácter inherente y produce efectos en la concordancia con los determinantes, los adjetivos… y que no siempre está relacionado con el sexo biológico. Las personas no tenemos género, tenemos sexo. De ahí, que la expresión “violencia de género” sea incorrecta porque la violencia la cometen las personas, no las palabras. En nuestra lengua se debe decir violencia sexual o violencia doméstica, como nos indica la Real Academia Española.
  • Reiteraciones innecesarias: Tampoco se acepta la utilización redundante del masculino y del femenino: “La mayor parte de los ciudadanos y de las ciudadanas” es un circunloquio innecesario. El criterio básico de cualquier lengua es economía y simplificación. Obtener la máxima comunicación con el menor esfuerzo posible, no diciendo con cuatro palabras lo que puede resumirse en dos.
A lo largo de los últimos años, destacados miembros de la RAE han venido rebatiendo la actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina:
  • “LA OSADÍA DE LA IGNORANCIA”. “Una comisión del parlamento andaluz se dirigió a la Real Academia Española solicitando un informe sobre la corrección de los desdoblamientos tipo ‘diputados y diputadas, padres y madres, niños y niñas’, etcétera. La RAE respondió puntualizando que tales piruetas lingüísticas son innecesarias. El empleo de circunloquios y sustituciones inadecuadas: ‘diputados y diputadas electos y electas’ en vez de diputados electos, o llevaré ‘los niños y las niñas’ al colegio en vez de llevaré los niños al colegio resulta empobrecedor, artificioso y ridículo.” Arturo Pérez-Reverte, de la Real Academia Española.
  • “EL MINISTERIO DE DESIGUALDAD”. “Junto al machismo, que subordina todo al ser macho, han creado el hembrismo. Y han olvidado lo central, el ser hombre, en sus dos vertientes. El mundo se reduce a sexo: ese es el lema de esta moderna herejía. Ahora comprenderán su reflejo lingüístico. Primero confunden género y sexo: una silla es femenino pero no hembra, un sillón es masculino pero no macho... El género común es útil, evita pérdidas de tiempo, sintetiza abarcando ambos géneros y ambos sexos: es más económico decir, cuando traducimos el Evangelio, dejad que los niños se acerquen a mí que decir ‘los niños y las niñas’. Decir, incluso, con Quintiliano, al niño se le debe máxima reverencia, evidentemente a niños y niñas.” Francisco Rodríguez Adrados, de las Reales Academias Española y de la Historia.
  • “ESTÚPIDAMENTE INCORRECTO”. “Me refiero a la estúpida incorrección lingüística de ‘para todos y todas’, ‘los compañeros y las compañeras’, ‘los vascos y las vascas’ matraca políticamente correcta, al decir de sus usuarios.” Gregorio Salvador, de la Real Academia Española.
  • “ESTUDIEN GRAMÁTICA, SEÑORAS Y SEÑORES”. “Sustituir los funcionarios por ‘los funcionarios y las funcionarias’, es tonto e inútil, destroza la economía del lenguaje. Es grotesco.” Francisco Rodríguez Adrados, de las Reales Academias Española y de la Historia.
LA ARROBA NO ES UNA LETRA

Para evitar las engorrosas repeticiones a que da lugar la reciente e innecesaria costumbre de hacer siempre explícita la alusión a los dos sexos (los niños y las niñas, los ciudadanos y ciudadanas, etc.) ha comenzado a usarse el símbolo de la arroba (@) como recurso gráfico para integrar en una sola palabra las formas masculina y femenina del sustantivo, ya que este signo parece incluir en su trazo las vocales a y o: l@s niñ@s. Debe tenerse en cuenta que la arroba no es un signo lingüístico y, por ello, su uso en estos casos es inadmisible desde el punto de vista normativo; a esto se añade la imposibilidad de aplicar esta fórmula integradora en muchos casos sin dar lugar a graves inconsistencias, como ocurre en "Día del niñ@", donde la contracción del solo es válida para el masculino "niño".

Vamos a explicarles que es la arroba:
  1. Símbolo que se utilizaba para representar la unidad de masa llamada arroba: @ (plural @@). Peso equivalente a 11,502 Kg. (En Aragón, peso equivalente a 12,5 kg.)
  2. En la actualidad es muy conocido por los usuarios de informática pues se utiliza para indicar «en» (at en inglés) en las direcciones de correo electrónico y otros servicios en línea que utilizan el formato usuario@servidor.
  3. Durante buena parte del comienzo y mitad del siglo XX, fue un símbolo usado en los libros de texto como representación del área, especialmente en libros de matemática e ingeniería.
Las lenguas evolucionan, pero evolucionan con el uso popular no con imposiciones políticas de arriba hacia abajo. Por el buen uso de nuestro idioma, a menudo, tan maltratado e incluso, a veces, perseguido, ¡PÁSALO!

3 comentarios:

iaranaz dijo...

lee a Mercedes Bengoetxea, decana de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Alcalá de Henares, todos sus libros y publicaciones y después igual podemos seguir hablando.

Christian Hess Araya dijo...

iaranaz: "Todos sus libros y publicaciones" es mucho decir. ¿Hay algún resumen de lo que opina la señora decana?

Sergio dijo...

iaranaz:

Cual es tu punto?
estas o no de acuerdo?